viernes, 20 de junio de 2008

Personas Amarillas

Hace un par de semanas oí en la radio una conversación sobre las "personas amarillas", son personas que sin ser exactamente familiares, amantes, o amigos se cruzan en tu vida, y en una sola conversación o encuentro, te la pueden llegar a cambiar, en un día cualquiera, te das cuenta de que te marcan, de que han dejado algo en ti. Y que puede que no las vuelvas a ver, pero que si las encuentras alguna vez, sabes que ese poso, ese algo que dejaron en ti se ha mantenido intacto sin necesidad de haber alimentado esa relación, ni de haberla cuidado.

Esta teoría de las personas amarillas la ha convertido en novela el director de cine Albert Espinosa, que ha escrito el libro "Mundo amarillo", sobre su experiencia de 10 años de cáncer. El perdió una pierna, un pulmón y medio hígado, y aún así fue (y es) feliz, fruto de los descubrimientos durante este tiempo de enfermedad. Le daban un pase de sol en el hospital, y de ahí lo de amarillos.


A veces se encuentran personas con las que tienes una conexión muy especial, si que es verdad. Cuando oía esto me pasaban por la cabeza gente a la que he conocido poco tiempo, pero que dejaron algo en mi. Por ejemplo, recuerdo a Betania, una chica brasileña, de Porto Alegre, (hasta el nombre de la ciudad iba con ella) que estuvo viviendo en el mismo sitio que yo, no llegaría a dos meses, y en los cuales hablamos 7 u 8 veces máximo.

Con su pobre español, llegamos a tener conversaciones realmente enriquecedoras, y positivas, y llenas de realismo y optimismo. Aun recuerdo las lecciones que le daba a su hija sobre los problemas del mundo y de otros niños. Y también recuerdo cuando me decía que aquí, en España, la gente no se miraba. Me decía, "voy en el metro y nadie se mira, por la calle nadie se mira". Ella me comentaba que en Latinoamerica la gente se miraba, se sonreía y que eso no era sinónimo de nada. En Valencia, nadie se mira. Yo le dije que si que era cierto, y que incluso si te miraban, sosteniendote la mirada podía llegar a molestarte y a violentarte.

Puede que nunca la vuelva a ver, pero estoy segura de que si la veo, la trataré como si la conociese de siempre, es una persona amarilla claramente.